
No quiero echarle la culpa a mis padres, pero a mi me gustaría haber nacido en Holanda en lugar de España. Tuve la suerte de estar la semana pasada en Amsterdam y ha sido la ciudad con la que más he flipado en mi vida, y no porque tomara setas alucinógenas, sino porque allí todo el mundo va a su bola, nadie te mira mal, nadie se da la vuelta para mirar al que pasa por la otra acera vestido de forma rara, nadie se rie del acento que pone un extranjero cuando habla en inglés, nadie piensa en esas gilipolleces, sólo se preocupan de lo que verdaderamente importa, en definitiva, esta gente sabe lo que es vivir. Evidentemente, no voy a renegar de que sea español, pero sí de nuestra forma de pensar, aunque claro está, en España aprovechamos más la noche, allí a las 5 como muy tarde a casa, aquí si quieres te quedas hasta la hora de comer si te lo montas bien, aunque es lo de menos. Yo de mayor quiero ser holandés.
