viernes 15 de mayo de 2009

El Caminito

Cogíamos ese camino que tanto nos llamaba la atención, tomando la curva aparecía esa punta en medio de una montaña inmensa. Nos costaba un rato llegar hasta allí, después solo nos preocupaba ver ese pequeño pueblo en el que pasábamos los fines de semana. Con trece años ya tenías esa confianza que te hacía algo así como un ser superior para mí. Donde yo veía una montaña tu veías una llanura, siempre con la paciencia como bandera. Sólo bastaba oírte hablar para saber que simplemente pretendías ayudar a la gente, simplemente escuchando, eso para tí era un placer. No decías una palabra de más, las justas y necesarias. No necesitabas hacer gestos para que tus palabras llegaran a un sitio oscuro y profundo, las pausas justas para darle una calada a tu tabaco negro. Recuerdo las conversaciones sobre esas mujeres que te hacían hasta llorar, siempre me decías que no eras menos hombre por hacerlo, sabio comentario contando sólo con trece años. Entrábamos a esas discotecas raídas y viejas, propias de ese pueblo con encanto, y cuando hablabas se giraban para verte, esa confianza en tí mismo te daba ese poder, aunque tu ni lo supieras. Nunca me diste un consejo, porque sabías que eso me hacía quedar por debajo de tí, confiabas en las posibilidades y habilidades de cada uno de nosotros, pero lo más importante es que nunca tuviste miedo. Prueba de ello fue que te ligaste a la chica mas guapa e inteligente del grupo, y eso que me decías que a veces al mirarte al espejo te asustabas, pero siempre ponías una sonrisa para verte mejor. Sabías moverte en todos los ambientes, no tenías problema, no te costaba andar, ni calculabas tus pasos, no te preocupaba en absoluto lo que los demás pensaban de tí, creías que bastante tendrían ellos con pensar en su vida, eras generoso, sabías que ser buena persona nunca pasaría de moda, por mucho que lo parezca hoy en día. No tenías un manual para actuar en determinadas situaciones, y conseguiste lo que querías sin malas artes. Eras el más feliz del grupo, y te lo merecías, porque conseguiste serlo sin joder a nadie en ningún momento. A veces hago ese camino que subíamos cuando éramos críos y me acuerdo de esa punta en medio de una montaña inmensa, pero nunca la llego a subir, siempre me quedo a la mitad, sin tí no la subo, y probablemente nunca nos volvamos a sentar allí, todos juntos.

1 comentarios:

MâKtü[b] dijo...

Hace un par de dias me planteé el significado de la amistad para hacer un trabajo, y me di cuenta que no conocía realmente su significado... hoye me he dado cuenta que no se puede entender algo que se desconoce, por mucha teoría que se posea...

pdt: descubría hace poquito a Toni Zenet y no puedo dejar de escucharlo, su voz me ha enganchado por completo...

Saludos!^^